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Volumen 11, número 1,
enero de 2008
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Ejecutivos de compañías farmacéuticas ayudarán en la dirección de la
Fundación Reagan-Udall ligada a la FDA
Traducido y editado por Boletín Fármacos de: Drug firm execs to help lead
FDA foundation, The Associated Press, 20 de noviembre de 2007
FDA envía una advertencia a GlaxoSmithKline por publicidad engañosa de
Tykerb
Editado por Boletín Fármacos de: La Food and Drug Administration critica a
GlaxoSmithKline por minimizar riesgos de su oncológico Tykerb,
Networkmedia, 27 de noviembre de 2007
Una
práctica de la industria farmacéutica ante los tribunales
Boletín Fármacos, 9 de enero de 2008
Ensayos
y tribulaciones ¿Cómo
la FDA no consigue supervisar adecuadamente los experimentos en humanos?
Traducido por Boletín Fármacos de: Trials and tribulations: How the FDA
Fails to Adequately Oversee Human Experiments, Worst Pills Best Pills
Newsletter, noviembre de 2007
Ocultan que
los antidepresivos no son tan eficaces
Editado por Boletín Fármacos de: La Nación (Argentina), 18 de enero
de 2008, en base a la nota de Benedict Carey, The New York Times, 17
de enero de 2008
El Congreso estudia
los resultados de un ensayo con medicamentos para el colesterol (ezetimibe)
Traducido por Boletín Fármacos de: Alex Berenson, Trial of colesterol drug
get house scrutiny, The New York Times, 12 de diciembre de 2007
Hoodia:
El último de una serie de fraudes dietéticos
Traducido por Boletín Fármacos de: Hoodia: The Latest in a String of Diet
Pill Scams, Worst Pills Best Pills Newsletter, octubre de 2007
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Ejecutivos de compañías farmacéuticas ayudarán en la dirección de la
Fundación Reagan-Udall ligada a la FDA
Traducido y editado por Boletín Fármacos de: Drug firm execs to help lead
FDA foundation, The Associated Press, 20 de noviembre de 2007.
Se han nombrado ejecutivos de las farmacéuticas Johnson and Johnson y
Genzyme para dirigir junto con otras personas la Fundación Reagan-Udall, una
organización público-privada cuyo fin es la investigación de medicamentos y
productos alimentarios para mejorar la supervisión de los productos
regulados por la FDA. La nueva Fundación crea una extraña y estrecha
relación entre el sector privado y la FDA.
La semana pasada la FDA dio a conocer los nombres de las personas que
conforman la junta directiva de la Fundación Reagan-Udall. Además de J&J y
Genzyme, otros representantes de la industria en la junta directiva incluyen
ejecutivos de la General Electric, compañía que fabrica aparatos médicos, y
la Asociación de Fabricantes de Comestibles (Grocery Manufacturers
Association) cuyos miembros incluyen Hormel Foods Corp. y Kellogs. Por ley
por lo menos cuatro miembros de la junta proceden de las industrias
reguladas por la FDA.
El resto de los 14 integrantes de la junta directiva son académicos,
profesionales de la salud, personas que pertenecen a asociaciones sin ánimo
de lucro y de defensa de consumidores. Ningún miembro del gobierno tiene
voto en la junta directiva de la Fundación que se creó como resultado de la
reforma de la FDA que se llevó a cabo en septiembre del 2007.
Mark McClellan, quien fue comisionado de la FDA, será el presidente de la
junta directiva. McClellan se fue de la FDA en 2004 para pasar a dirigir
hasta el 2006 Medicare y Medicaid. Desde entonces ha sido investigador en el
Brookings Institution y en el American Enterprise Institute [a], los dos en
Washington.
Aunque la Fundación Reagan-Udall está afiliada a la FDA, sus fondos
provendrán de donaciones y del sector privado. La responsabilidad de la
junta directiva es decidir el uso de esos fondos a investigadores en el
sector público, privado y académico. Una de las primeras actividades de la
junta directiva será preparar el reglamento de funcionamiento de la
Fundación, incluyendo la recaudación y distribución de fondos.
Los defensores de los consumidores y algunos legisladores han criticado la
Fundación. Según ellos, permitir que el sector privado financie la
investigación que después utilizará el gobierno para tomar decisiones puede
aumentar la influencia que el sector privado ejerce sobre la débil FDA.
A principios de noviembre, la representante de la Cámara Baja Rosa DeLauro
escribió al comisionado de la FDA expresando su preocupación por “la posible
presión que la investigación financiada por la Fundación puede tener en el
personal de la FDA.” En particular, DeLauro preguntaba cómo podría la FDA
juzgar objetivamente los productos que venían con un anexo de investigación
de la Fundación. DeLauro no ha recibido todavía una respuesta.
Nota de los editores:
El American Enterprise Institute es un centro neo-liberal de investigaciones
socio-económicas y políticas
(principio de página...)
(regresa a
Ética y derecho)
FDA envía una advertencia a GlaxoSmithKline por publicidad engañosa de
Tykerb
Editado por Boletín Fármacos de: La Food and Drug Administration critica a
GlaxoSmithKline por minimizar riesgos de su oncológico Tykerb,
Networkmedia, 27 de noviembre de 2007.
El organismo regulador de los EE.UU. realizó una fuerte crítica a la
farmacéutica británica GlaxoSmithKline por minimizar los riesgos de su droga
oncológica para el tratamiento del cáncer de mama tipo HER2+, Tykerb (lapatinib),
exagerando sus beneficios en material promocional enviado a médicos
especialistas norteamericanos.
La FDA, a la vez, solicitó formalmente a la compañía que detenga la entrega
de ese material y desarrolle un plan para corregir sus mensajes antes del 6
de diciembre. Según la agencia, GSK omitió información clave sobre la
administración del producto en mujeres embarazadas, pacientes con patologías
hepáticas y cardíacas.
Nota de los editores: La carta de advertencia de la FDA se encuentra
disponible en inglés en:
www.fda.gov/cder/warn/2007/Tykerb_wl.pdf
(principio de página...)
(regresa a
Ética y derecho)
Una
práctica de la industria farmacéutica ante los tribunales
Boletín Fármacos, 9 de enero de 2008
Las compañías farmacéuticas usan los registros de las recetas de
medicamentos para monitorear las conductas prescriptivas de los médicos. En
base a la información que obtienen, las compañías deciden cuidadosamente
como recompensar a los médicos con regalos, invitaciones para dar
conferencias y otros atractivos premios que sirven para reforzar las
prácticas prescriptivas de los mismos.
En 2007, un tribunal de distrito en el estado de New Hampshire invalidó una
ley que prohíbe obtener datos de los registros de las recetas para efectos
de marketing. Ahora el abogado Sean Flynn, subdirector del programa de
Justicia, Información y Propiedad Intelectual de la Facultad de Derecho de
American University en Washington, apelará la decisión ante un tribunal
distrital de apelación en Boston alegando que la afirmación hecha por la
industria farmacéutica de su derecho basado en la primera enmienda
constitucional de acceder a los registros corte no es correcta [a].
Nota de los editores:
La primera enmienda a la Constitución de EE.UU. afirma, entre otras cosas,
que el Congreso no puede limitar la libertad de palabra o de la prensa
(principio de página...)
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Ética y derecho)
Ensayos y
tribulaciones ¿Cómo la FDA no consigue supervisar adecuadamente los
experimentos en humanos?
Traducido por Boletín Fármacos de: Trials and tribulations: How the FDA
Fails to Adequately Oversee Human Experiments, Worst Pills Best Pills
Newsletter, noviembre de 2007.
En las últimas décadas, la medicina moderna ha pasado de la terapia basada
en la experiencia anecdótica de médicos individuales respetados a la
recogida sistemática de datos en experimentos llamados ensayos clínicos. En
general, ésta es una tendencia positiva. Las observaciones personales pueden
verse afectadas por el sesgo personal y pueden omitirse fácilmente pequeños
beneficios o efectos secundarios raros. Pero, ¿qué pasa si se produjo una
supervisón inadecuada de estos ensayos con el posible detrimento de los
pacientes en estos estudios? Un informe de septiembre de 2007 del Inspector
General (IG) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (disponible
online en la dirección
www.oig.hhs.gov/oei/reports/oei-01-06-00160.pdf ) sugiere que ésta
no es una mera cuestión retórica; es la realidad actual, incluso cuando
docenas de miles de estadounidenses contribuyen anualmente con sus
organismos a la ciencia. Recientemente, The Washington Post habló de una
mujer de 36 años, por lo demás sana, que falleció en una prueba de fase
inicial de un virus modificado genéticamente para su artritis.
El informe del IG sólo se centra en un número limitado de experimentos en
humanos: ensayos clínicos dentro del ámbito de la FDA. La FDA tiene
jurisdicción sobre cualquier ensayo que pueda respaldar una solicitud de
comercialización de un producto.
Aquí las preguntas importantes son “¿qué sabe la FDA? y ¿cuándo lo sabe?”
Las respuestas son muy claras: no mucho y muy tarde.
Lo que el informe dice es que la FDA no sabe: “es incapaz de identificar
todos los ensayos clínicos en curso”, “es incapaz de identificar todos [los
comités éticos]” y sus bases de datos “no realizan un seguimiento continuo
de la información que se recopila durante las inspecciones”.
Mucho de lo poco que la agencia sabe se basa en las inspecciones in situ.
Pero el informe del IG estimó que la FDA sólo inspeccionó el 1% de los
centros donde se llevaron a cabo ensayos clínicos en los años fiscales 2000
a 2005, e incluso estos no se dedicaron principalmente a la protección de
los sujetos humanos. Como podría esperarse de una agencia cuya principal
misión es la evaluación del producto, el énfasis de las inspecciones se
dirige a la calidad de los datos, no a la ética. Por si esto no fuera poco,
la mayoría de las inspecciones se producen después de que finalice el
estudio, demasiado tarde para realizar algún cambio que pueda aumentar la
protección de los voluntarios.
¿Y qué pasa si estas inspecciones detectan infracciones? Las violaciones que
detectan los inspectores en los centros donde se hacen los ensayos, las
minimizan los directivos de alto rango en Washington. En el centro de
fármacos de la FDA, por ejemplo, un asombroso 68% de las infracciones más
graves fueron minimizadas, mientras que sólo el 26% de las infracciones
menos graves fueron exageradas.
Incluso entonces, la FDA hace poco para imponer el cumplimiento de las
sanciones. Su instrumento principal es la Carta de Advertencia, pero el
cumplimiento es voluntario. Por supuesto, la FDA no puede determinar
consistentemente si la infracción ha sido corregida porque la agencia no
puede realizar un seguimiento de las inspecciones de forma adecuada. Es un
círculo vicioso.
Las personas que están dispuestas a asumir riesgos para beneficiar la
ciencia y la sociedad merecen respeto, incluso honor y, desde luego,
protección. Estas personas tienen derecho a un sistema que pueda supervisar
los ensayos clínicos y que pueda corregir las deficiencias antes de que sea
demasiado tarde. Lo que tienen en su lugar es un sistema que está más
interesado en los datos que se generan que en su bienestar.
(principio de página...)
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Ética y derecho)
Ocultan que los
antidepresivos no son tan eficaces
Editado por Boletín Fármacos de: La Nación (Argentina), 18 de enero
de 2008, en base a la nota de Benedict Carey, The New York Times, 17
de enero de 2008.
Los laboratorios fabricantes de antidepresivos, como el Prozac (fluoxetina)
y Paxil (paroxetina), jamás publicaron los resultados de cerca de un tercio
de los ensayos clínicos que hicieron para obtener la aprobación de esos
medicamentos, por lo que engañaron así, deliberadamente, a médicos y
consumidores sobre su verdadera efectividad. Así lo reveló un estudio
publicado ayer en la revista The New England Journal of Medicine.
En los estudios clínicos publicados sobre antidepresivos, cerca del 60% de
las personas que los tomaban reportó obtener un alivio significativo de la
depresión, en comparación con alrededor del 40% de aquellas que tomaron
píldoras de placebo. Pero si se incluyen los estudios clínicos menos
positivos, no publicados, las ventajas se desvanecen: los antidepresivos son
mejores que los placebos solo por un modesto margen, concluyó el citado
informe.
Estudios previos habían hallado una tendencia similar al reportar los
resultados positivos en una amplia variedad de medicamentos, y muchos
investigadores han cuestionado la supuesta efectividad de los antidepresivos.
Pero este nuevo análisis, que revisó datos de 74 estudios clínicos con 12
medicamentos distintos, es el más profundo realizado hasta la fecha. Y
documenta una gran diferencia: mientras que el 94% de los estudios con
resultados positivos llegó a ser publicado, solo el 14% de aquellos que
obtuvieron resultados decepcionantes o inciertos lo logró.
Los hallazgos seguramente avivarán el continuo debate sobre como la
información que se reporta de los estudios clínicos. En 2004, después de
revelaciones de que no se publicaban los resultados negativos de estudios
clínicos con antidepresivos, un grupo de revistas líderes acordó dejar de
publicar los ensayos clínicos que no se registraran en una base pública de
datos.
Los grupos comerciales que representan a las principales farmacéuticas del
mundo anunciaron que sus compañías miembros comenzarían a difundir más
información sobre sus estudios más rápidamente, en su propia base de datos:
www.clinicalstudyresults.org. Y el año pasado, el Congreso
estadounidense aprobó una ley que expande el tipo de ensayos clínicos y la
cantidad y detalles de la información que se debe reportar en
www.clinicaltrials.gov, una
base pública de datos de la Biblioteca Nacional de Medicina de ese país. La
página web de la FDA, ofrece un acceso limitado a recientes revisiones de
ensayos clínicos, pero los críticos dicen que es muy difícil de “navegar”.
“Este es un estudio muy importante por dos razones,” afirmó el Dr. Jeffrey
M. Drazen, editor de The New England Journal of Medicine. “La primera es que
cuando uno prescribe un medicamento, uno quiere estar seguro de que cuenta
con la mejor información posible; uno no lo haría si solo conociera un
tercio de la verdad sobre un medicamento.” La segunda, continuó el Dr.
Drazen, es que “debemos ser respetuosos con las personas que participan de
un estudio clínico”. “Ellos asumen algún riesgo al ingresar en el estudio ¿Y
luego la compañía farmacéutica esconde la información?”, se preguntó. “Este
tipo de cosas hace nos enfrentemos con determinación a estos hechos.”
Alan Goldhammer, vicepresidente adjunto de asuntos reguladores de
Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, dijo que el nuevo
estudio no menciona que la industria y el gobierno ya han dado pasos para
que la información de los estudios clínicos sea más transparente. “Todo esto
se basa en información previa a 2004, y desde entonces hemos acabado con el
mito de que las compañías tienen algo que esconder,” añadió Goldhammer.
En el estudio, un grupo de investigadores identificó todos los estudios
clínicos sobre antidepresivos enviados a la FDA entre 1987 y 2004. Los
ensayos involucraron a 12.564 pacientes para estudiar la eficacia y
seguridad entre otros de Prozac (fluoxetina) de Eli Lilly; Zoloft (sertralina)
de Pfizer, y Effexor (venlafaxina) de Wyeth.
Los investigadores obtuvieron datos no publicados de los medicamentos
aprobados más recientemente a través de la página web de la FDA. Para
medicamentos más viejos, consiguieron copias de estudios no publicados a
través de colegas o valiéndose de la Ley de libertad de la información [a].
Luego contrastaron todos los estudios con los estudios que se encuentran en
la base de datos de estudios publicados, y también escribieron a las
farmacéuticas preguntando si determinado estudio había sido publicado.
Descubrieron que 37 de 38 estudios que la FDA consideró positivos fueron
publicados en revistas médicas. Esa agencia consideró otros 36 estudios como
negativos o no convincentes, y de esos solo 14 fueron publicados. Pero 11 de
estos 14 “comunicaban resultados positivos” que no coinciden con los
resultados de la revisión que había hecho la FDA de esos estudios, dijo el
autor principal del artículo del New Journal of Medicine, el Dr. Erick H.
Turner, psiquiatra y ex revisor de la FDA.
Turner dijo que la publicación selectiva de los estudios favorables
predispone a decepcionar a los pacientes. “La conclusión es que las personas
que estén considerando tomar un antidepresivo deberían ser más prudentes al
tomarlos -aclaró-, “y no asombrarse si no funcionan la primera vez, y ni
pensar que ellos tienen algún problema por el que el medicamento no produce
los resultados esperados.” En cuanto a los médicos, concluyó, “terminan
preguntándose: “¿Cómo puede ser que estos medicamentos funcionen tan bien en
los estudios, pero yo no esté obteniendo esa respuesta?”.
El Dr. Thomas P. Laughren, director de la División de Productos
Psiquiátricos de la FDA, dijo que desde hace tiempo la agencia conoce que se
suelen publicar más frecuentemente los estudios favorables. En una
entrevista dijo: “Es un problema contra el que hemos luchado durante varios
años. No tengo ninguna objeción a que se permita un acceso completo a todos
los datos de los ensayos clínicos; nuestro problema es cómo se puede
publicar en un inserto toda la información que debe acompañar a muchos
medicamentos.”
El Dr. Donald F. Klwin, profesor emérito de psiquiatría de la Universidad de
Columbia, dijo que los fabricantes de medicamentos no son los únicos que no
tienen interés en publicar resultados de estudios que no contienen
resultados positivos. Las revistas y los autores de los estudios también
suelen desechar esos estudios. “Si esos son tus datos y no fueron los que
esperabas, bueno, entonces no nos debemos sorprender que algunos
investigadores no los quieran publicar,” añadió.
Nota de los editores:
Esta ley hace posible que cualquier ciudadano pueda obtener cualquier
documento que ha sido recogido por o entregado al gobierno, excepto aquellos
que están clasificados por razones de seguridad nacional. En este caso, el
documento se entrega eliminando aquella información que el gobierno
considera que si se hace pública puede tener consecuencias negativas para la
nación.
(principio de página...)
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Ética y derecho)
El Congreso
estudia los resultados de un ensayo con medicamentos para el colesterol (ezetimibe)
Traducido por Boletín Fármacos de: Alex Berenson, Trial of colesterol drug
get house scrutiny, The New York Times, 12 de diciembre de 2007.
Un comité del Congreso está investigando a Merck y Shering-Plough por su
manejo del ensayo clínico con Zetia (ezetemibe), su medicamento de grandes
ventas contra el colesterol.
El martes, el Comité de energía y comercio del Congreso solicitó más
información sobre el atraso en la publicación de los resultados del ensayo,
que se completó en abril 2006 y cuyos resultados no se han hecho públicos.
Los dos miembros de mayor poder en el comité escribieron una carta a Merck y
Schering solicitándoles que se comunicaran con los investigadores y diciendo
que las dos compañías deberían guardar documentos importantes sobre el
ensayo Enhance.
Científicos independientes piensan que Enhance es crucial porque es el
primer ensayo que demostrará si la capacidad de Zetia para disminuir el
colesterol tiene beneficios biológicos para los pacientes. Los resultados
también pueden ayudar a responder preguntas sobre la seguridad de Zetia.
Zetia y Vytorin están entre los medicamentos de venta con receta más
utilizados. Cada semana se venden un millón de recetas en el mundo por un
valor de US$5.000 millones anuales. Pero, comparado con otros
hipocolesterolemiantes, hay mucha menos evidencia de su seguridad y
efectividad.
La carta firmada por dos demócratas del estado de Michigan, John D Dingell -presidente
del Comité- y Bart Stupack -presidente del subcomité de monitoreo e
investigaciones-, decía “nos preocupa el retraso en la publicación de los
resultados del estudio”.
La carta solicitaba a las compañías que entregaran sus informes al comité
antes del 25 de diciembre.
Lee Davies, vocero de Schering, dijo que las compañías no habían recibido
oficialmente la carta y no podían ofrecer ningún comentario. Schering y
Merck promueven conjuntamente Zetia y Vytorin, y se dividen las ganancias a
partes iguales.
En ensayo Enhance incluyó a 720 pacientes con niveles de colesterol muy
altos, y tenía como objetivo demostrar que la combinación de Zetia con otros
medicamentos contra el colesterol más antiguos reduciría el crecimiento de
placa en las arterias en mayor proporción que los medicamentos más antiguos
cuando se utilizan solos.
Los cardiólogos consideran que el crecimiento de la placa es un marcador del
riesgo de ataque cardiaco y tromboembolismo. Si el ensayo revelase que los
pacientes tratados con Zetia no experimentan una reducción en el crecimiento
de la placa, los resultados podrían cuestionar la efectividad de Zetia.
Se esperaba que Schering y Merck publicaran los resultados del estudio
durante una conferencia en la primavera de 2007, pero lo pospusieron hasta
el otoño. El mes pasado, después de recibir críticas de los cardiólogos,
dijeron que revelarían los resultados en marzo 2008. Las compañías dijeron
que todavía no sabían si el medicamento había dado buenos resultados o había
fracasado.
Zetia, cuyo nombre genérico es ezetimibe, es un hipocolesterolemiante nuevo
que actúa en forma diferente a otros medicamentos hipocolesterolemiantes
como el Lipitor. Los medicamentos como el Lipitor, llamados estatinas,
reducen la capacidad del hígado de producir colesterol, mientras que Zetia
limita la absorción de colesterol.
Los médicos con frecuencia prescriben Zetia con estatinas en dosis bajas,
como alternativa a dosis altas de estatinas. Algunos pacientes no quieren
dosis elevadas de estatinas porque producen dolores musculares.
Algunos cardiólogos reconocidos, incluyendo el Dr. Steven Nissen, el jefe de
medicina cardiovascular de Cleveland Clinic, están preocupados porque
piensan que Zetia no da tan buenos resultados como las estatinas, que según
él proporcionan beneficios adicionales.
Otros médicos no están tan intranquilos. Se ha comprobado que Zetia
disminuye las LDL, o colesterol malo, en un 15-20%. Los medicamentos que
reducen el colesterol también reducen la incidencia de ataques de corazón, y
no hay razones para pensar que Zetia va a ser diferente, dijo el Dr. Michael
Crawford, jefe interino de cardiología en la Universidad de California, San
Francisco.
Nota de los editores:
Recomendamos ver “Ezetimibe: Cardiólogos cuestionan el atraso en la
publicación de la información sobre hipocolesterolemiantes” en la esta misma
Sección, apartado de noticias Generales y “Nuevos cuestionamientos entorno
al tratamiento del colesterol” en la Sección Advierten de este número del
Boletín Fármacos donde se comenta el reciente anuncio de Merck y Shering-Plough
sobre el ensayo Enhance. Según dieron a conocer Vytorin (ezetimibe +
simvastatina) no había reducido el crecimiento de la placa arterial; de
hecho, los pacientes tratados con el medicamento tenían mayor crecimiento de
la placa que los que solo recibieron tratamiento con Zocor (simvastatina).
Además retoma el debate en torno a uno de los principios más importantes en
cardiología: disminuir los niveles de colesterol siempre es beneficioso.
(principio de página...)
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Ética y derecho)
Hoodia: El
último de una serie de fraudes dietéticos
Traducido por Boletín Fármacos de: Hoodia: The Latest in a String of Diet
Pill Scams, Worst Pills Best Pills Newsletter, octubre de 2007.
Tal y como Thomas Hardy dijo, algunas cosas nunca cambian. Cuando el
suplemento dietético efedra fue retirado finalmente del mercado en el año
2003, los especialistas en salud pública suspiraron aliviados. El producto
se asoció a más muertes que todos los demás suplementos dietéticos juntos.
Pero donde algunos vieron un éxito tardío, otros vieron la oportunidad de
beneficiarse. Tan pronto como el producto se retiró de las estanterías de
los supermercados, aparecieron nuevos suplementos “sin efedra”. El objetivo:
el 33% de los estadounidenses que, según las encuestas nacionales, se estima
que son obesos. De repente, la naranja amarga, el té verde y las algas
verde-azules, anteriormente entre los últimos de la lista de los suplementos
dietéticos más vendidos, se pusieron de moda. Ninguno ha demostrado su
eficacia.
Si el colorido del producto no fuera suficiente para incitar la venta del
producto, siempre hay un color local. Una marca de zumo de noni, otra
panacea no demostrada para la obesidad, se comercializó como “un
descubrimiento exótico para la salud procedente de la Polinesia Francesa”.
Su etiqueta representa a un nativo con el pecho descubierto y un corte de
pelo a lo mohicano comiendo la fruta.
El nuevo fenómeno dietético, hoodia gordonii, sigue el mismo cliché. Esta
vez, el hombre con el torso desnudo blandiendo el producto que contiene
hoodia Desert Burn es “Sean – un bosquimano sudafricano y nuestro amigo”. (Nota
para los fabricantes de hoodia: El término etnográfico correcto es San, no
bosquimano). La página web también representa un San atravesando el desierto
con un taparrabos, una escena que recuerda a la película de 1984 Los dioses
deben estar locos, la última vez que los san penetraron en la cultura
americana. De hecho, la mayoría de los San visten al estilo de las películas
del western y con frecuencia sólo llevan taparrabos cuando los turistas y
los periodistas les visitan en sus pobres aldeas.
Otro enfoque para promocionar un producto: el aval de una firma
impresionable. En un informe de 2004, Lesley Stahl de 60 Minutes declaró que
hoodia le había quitado el apetito y que la suculenta fruta sudafricana
“tenía la textura de un pepino, pero no estaba mala”. Tom Mangold de la
cadena BBC estaba de acuerdo: “Ni siquiera pensábamos en la comida. Nuestros
cerebros realmente nos decían que estábamos llenos. Fue un gran engaño”.
Un gran engaño, en verdad. No hay una pizca de evidencia en la literatura
médica de que este producto funcione en humanos. Un estudio ha identificado
algunos impactos mínimos sobre el cerebro de ratas de laboratorio, y otras
15 ratas de laboratorio a las que se les dio hoodia parecieron mantener el
peso estable mientras un grupo control de seis ratas a las que no se les dio
el suplemento ganaron miligramos, pero hay un largo camino hasta perder una
talla.
Pero con la exigencia de los consumidores de hoy en día, la simple promoción
exagerada de un comprimido con un suplemento dietético sin eficacia probada
no es suficiente para aumentar la cuota de mercado. Por ello, sólo desde
Desert Burn Industries, uno puede comprar zumo de hoodia (en un cuentagotas),
batido de hoodia, café con hoodia y las siempre populares barritas de frutas
con hoodia. El último producto en este mercado superpoblado son los parches
de hoodia, que permiten la absorción del producto a través de la piel.
Dudamos que el San se lo tomara de la misma forma.
Hablando del San, el grupo ha contratado un abogado que intenta asegurar al
grupo una fracción de las ventas internacionales de los productos con hoodia.
Ésta es una reacción contra la biopiratería en la cual los intereses
corporativos explotan los productos utilizados por los indígenas durante
siglos. “El San se desprenderá finalmente de cientos de años de opresión,
pobreza, aislamiento social y discriminación”, manifestó el abogado.
“Crearemos una fundación financiada con las beneficios de hoodia y los niños
se unirán a la clase media sudafricana en nuestro tiempo”. El regreso de los
nativos, podría haber sugerido Thomas Hardy.
Además de los miembros de la profesión legal, la fabricación de hoodia ha
atraído la atención de los reguladores de la FDA estadounidense. Cinco
fabricantes de hoodia han recibido cartas de la agencia en las que se les
notifica que sus reclamos sobre la eficacia de sus productos han convertido
sus suplementos dietéticos en nuevos fármacos comercializados ilegalmente.
Otros han observado que la supuesta cantidad de hoodia que contiene el
producto supera de largo la cantidad disponible en el sur de África; la
planta se considera en peligro de extinción. El desequilibrio entre la
oferta y la demanda parece haberse estirado de una forma predecible: hay
informes de productos que muestran que no contienen hoodia.
La hoodia es una más de una larga serie de fraudes de suplementos dietéticos
perpetrados últimamente contra el consumidor estadounidense. Desde que los
suplementos dietéticos fueron desregulados por la Ley de Salud en
Suplementos Dietéticos y Educación de 1994, el mercado ha estado repleto de
productos milagrosos no probados, a la caza del cliente, y que explotan las
legítimas inquietudes de salud de las personas con obesidad en particular.
Como podría haber dicho Paul Simon, “¿sólo la hoodia piensa que te están
engañando?”
(principio de página...)
(regresa a
Ética y derecho)
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