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In Memoriam | |||||
Volumen 9, número 2, |
Emilio Carlos Cermignani Un hombre cabal y comprometido con los tiempos que le tocaron vivir, fue un acérrimo defensor del uso racional de los medicamentos en Argentina. Nació el 14 de agosto 1948, en La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina y falleció el 6 de mayo de 2006 en La Plata. Se graduó de médico en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata en 1975. Su actividad docente comenzó en 1967 en la Cátedra de Anatomía y en la Cátedra de Farmacología de la misma Facultad, en las cuales trabajó hasta sus últimos días, desempeñándose como Profesor Titular de esta última. Siempre comprometido con el quehacer universitario se desempeñó como Secretario Académico y Consejero Académico de esa casa de estudios. Y también sus actividades gremiales lo llevaron a integrar la Comisión Directiva de Asociación de Docentes de la Universidad de La Plata (ADULP). En total fueron 40 años de tarea docente ininterrumpida que han dejado su nombre presente en todos los alumnos que han pasado por la Facultad de Medicina. Entre otras actividades fue miembro del DURG-La (Drug Utilization Research Group, Latinoamérica) y Presidente del Grupo Argentino Para el Uso Racional de Medicamentos (GAPURMED), Miembro del Consejo editorial ejecutivo de la revista Medicamentos y Salud y de la Comisión de Medicamentos de la Confederación Médica de la República Argentina (COMRA), y asesor de organismos nacionales en innumerables ocasiones. Hacía tres años que Emilio se había incorporado al equipo del Boletín Fármacos, y su presencia y asesoría en el área de farmacología fueron esenciales para el crecimiento del Boletín. Hasta el final de su vida y en cada lugar que le tocó, intentó torcer la inercia de las instituciones, para superar las inequidades y en pos de favorecer el acceso a los medicamentos por parte de aquellos que menos tienen. Emilio (para algunos, y para otros, Carlos) será recordado por todos como poseedor de un fino sentido del humor y una aguda ironía, así como por su transparencia y frontalidad. Un correo electrónico recibido en la secretaría de la Cátedra a dos días de su fallecimiento, da testimonio de la huella que quedará en sus alumnos:
Un fuerte abrazo en nombre de todas aquellas personas que tuvimos la fortuna de compartir sus ideales, su amistad y su trabajo. Martín, Nuria, Antonio, Adriana y Jimena
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