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Volumen 10, número 2,
abril de 2007
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Revisión de las recomendaciones del NICE, 1999-2005
(Review of NICE’s recommendations, 1999-2005)
James Raftery
Professor of health technology assessment
Wessex Institute of Health Research and Development, University of
Southampton, Southampton
British Medical Journal 2006; 332:1266-1268
Reproducido bajo el “fair use law”
Traducido por Boletín Fármacos
Con la creación del Instituto Británico para la Salud y la Excelencia
Clínica (NICE, por sus siglas en inglés) en 1999, el Sistema de Salud
Británico (NHS) se estableció como líder en la determinación de prioridades
para la provisión de servicios de salud [1]. Algunos países como Australia,
Nueva Zelanda y Canadá disponen de un sistema que evalúa el
costo-efectividad de los fármacos [2,4], pero no evalúan otras tecnologías
sanitarias. Otros países como Alemania [5] y Francia [6], están creando
organismos similares a NICE. En abril de 2005, NICE había publicado 86 guías
sobre el uso de tecnologías de salud y 39 pautas de tratamiento de
enfermedades diversas. Varias agencias independientes han hecho evaluaciones
favorables de NICE, incluyendo el Comité de Salud de la Cámara de los
Comunes [7], la OMS [8] y algunos académicos independientes [9].
Recomendaciones de NICE
NICE evalúa, a solicitud del Departamento de Salud, la efectividad clínica y
económica de las diferentes tecnologías de salud. No se trata de hacer una
valoración científica ni de hacer un resumen de la evidencia, esas tareas se
subcontratan a grupos académicos independientes. Los dos comités de NICE
evalúan esta evidencia, que con frecuencia es incompleta. Los comités
confían en las opiniones de sus miembros, entre los que se incluyen
clínicos, expertos en salud, gerentes y representantes de pacientes.
Las recomendaciones de NICE se convierten en pautas obligatorias para el NHS
[10]. Los principios de NICE fueron polémicos por una recomendación contra
el uso del zanamavir, un fármaco antiviral para la gripe. Sin embargo, la
revisión de las pautas que se han aconsejado durante los primeros años
muestra que pocas veces se pueden clasificar con un simple “sí” o “no”
[11,14].
A pesar de que hay quien sugiere lo contrario [11,13,15], NICE ha declarado
repetidamente que no utiliza un umbral a partir del cual el
costo-efectividad se considera inaceptable. Sin embargo, ha aclarado que
cuando el costo por año de vida ajustado por calidad (QALY) es superior a
£20.000 (€29.000; $37.000), “es más probable que los juicios sobre si los
recursos del NHS se deben invertir en cierto tipo de tecnología hagan más
referencias explícitas a factores como el rango de incertidumbre del
cálculo, el nivel de innovación que representa la tecnología, las
características específicas de la enfermedad y la población que se vería
beneficiada y, si procede, los costos y beneficios que representaría para la
sociedad. Para que una tecnología reciba apoyo cuando el QALY es superior a
£30.000, la información sobre todos estos factores tiene que ser más
contundente” [16].
NICE es único internacionalmente en el sentido de que dispone de un proceso
de apelación formal. Todas las partes interesadas, incluidas las empresas y
organizaciones clínicas, pueden apelar contra sus conclusiones en base al
proceso (proceso adecuado), perversión (conclusiones contrarias a la
evidencia) o al poder (por excederse en el ejercicio de su mandato). La
apelación la examina una comisión compuesta principalmente por miembros de
NICE que no tienen el rango de ejecutivos, representantes de la industria y
representantes de los pacientes.
Revisión de pautas
Se revisaron las gruías que NICE envió al NHS entre 1999 y 2005. Algunas
evaluaciones incluían más de una tecnología, y algunas tecnologías podían
utilizarse en diferentes grupos de pacientes. Para cada pauta se identificó
uno o más aspectos de cómo cada tecnología se aplicaba a los pacientes y la
recomendación de cada aspecto se clasificó como: “sí”, “sí con restricciones
importantes”, “sí con restricciones menores”“ y “no” (ver cuadro). Las
restricciones para los fármacos se relacionaban con el permiso de
comercialización y para los asuntos no farmacológicos tenían que ver con el
tamaño del grupo potencial de pacientes. Nueve expertos validaron la
clasificación de cada pauta (ver los nombres en el párrafo de
agradecimientos). También se tuvo en cuenta el costo-efectividad (costo
incremental por QALY) asociado con cada recomendación y los resultados de
las apelaciones.
Las 86 pautas que se habían publicado hasta abril de 2005 recopilaban 117
aspectos relacionados con tecnologías o con pacientes, y las recomendaciones
de NICE se distribuyeron bastante equitativamente entre las cuatro
categorías: 22 (19%) obtuvieron una respuesta negativa de NICE, 27 (23%)
recibieron una respuesta positiva, 38 (32%) una respuesta positiva con
restricciones importantes, y 30 (26%) positiva con restricciones menores.
Casi dos tercios de las recomendaciones negativas se basaban en la falta de
evidencia, el resto tenían un costo-efectividad inaceptable. Las
recomendaciones que permitían la utilización con restricciones importantes
generalmente imponían restricciones para mejorar el costo-efectividad de la
intervención. Las recomendaciones con restricciones menores normalmente se
referían a estrategias para mejorar la práctica clínica (necesidad de
monitorización, utilización por parte de un especialista) pero a veces
también recomendaban la utilización de una tecnología equivalente de menor
costo.
Costo-efectividad aceptable
El mayor costo por QALY que ha aceptado el NICE es de aproximadamente
£39.000 (rango entre £35.000-43.000) para el riluzol, fármaco para el
tratamiento de las enfermedades neuronales motoras. La pauta tuvo en cuenta
“el valor que tiene para los pacientes el que se extienda el tiempo de
supervivencia sin traqueotomía”. [17] Con respecto al trastuzumab para el
cáncer de mama avanzado, NICE citó el cálculo de la compañía de £37.500/QALY
pero consideró que las premisas que utilizaba la compañía eran excesivamente
pesimistas [18]. En el caso del imatinib, para el tratamiento de la leucemia
mieloide crónica, NICE aceptó inicialmente un coste de entre £22.000 y
£56.000 por QALY [19] pero posteriormente lo redujo hasta £26.000,
utilizando un comparador diferente [20].
Sé estimó que el costo-efectividad del interferón beta (y el acetato de
glatiramer) para la esclerosis múltiple no era costo-efectivo porque el
costo de cada QALY estaba entre £35.000-£104.000/QALY (media estimada
£70.000). Entonces intervino el gobierno con un plan para compartir riesgos
y se estableció un umbral de costo-efectividad “sólo para este caso, de
£36.000” [21]. Bajo este plan, se compara el progreso clínico de los
pacientes elegibles que dan su consentimiento con el avance que se esperaba
alcanzar para cumplir con el umbral de costo-efectividad establecido. Si el
paciente no alcanza los objetivos establecidos se reduce el costo de los
fármacos. En el 2005, más de 5.000 pacientes se habían inscrito al plan, que
se estableció en 2002. No se han publicado informes de avances, pero será
interesante comprobar el grado de éxito del plan en conseguir el nivel de
costo-efectividad acordado.
Aunque NICE, oficialmente, no prioriza intervenciones que salven vidas sobre
aquellas que mejoran la calidad de vida, la forma como se abordan ciertos
temas sugiere que otorga un mayor valor al rescate [22] o a la priorización
de terapias salvavidas. Con fármacos para el cáncer como el imatinib y el
trastuzumab, que alargan la esperanza de vida, NICE aceptó un
costo-efectividad relativamente bajo. Sin embargo, la aceptación del riluzol
se basó en consideraciones de calidad de vida más que en mortalidad.
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Clasificación de las
recomendaciones del NICE |
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Sí
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Debería utilizarse de
forma habitual |
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Puede considerarse como
una opción |
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- Sí con
restricciones importantes |
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Utilización únicamente
como tratamiento de segunda línea o posterior |
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Utilización únicamente
en caso de intolerancia a otro tratamiento |
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Debe mostrar una
respuesta dentro del tiempo especificado |
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Restringido a subgrupos
dentro de las indicaciones autorizadas |
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- Sí con
restricciones menores |
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Utilización de la
opción menos costosa |
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Monitorización
necesaria |
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Utilización únicamente
por un especialista |
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No
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Falta de evidencia para
su utilización |
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Costo-efectividad pobre |
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Resumen |
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En sus
primeros cinco años NICE ha publicado 86 pautas sobre
117 aspectos. |
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Aproximadamente una quinta parte de sus pautas rechazan el uso
de la intervención. |
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En el resto de
los casos se recomienda la utilización, aunque la mayoría de veces
con algunas restricciones. |
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Se realizaron
apelaciones a casi un tercio de las recomendaciones, y cuatro de
ellas requirieron una segunda evaluación. |
Consistencia
Algunos temas se han evaluado varias veces, en parte debido a las
apelaciones. Los fármacos antivirales para la gripe se han evaluado tres
veces y además se hizo una revisión rápida en 1999. En todos los casos NICE
reiteró su recomendación de que las personas sanas no utilicen estos
fármacos y se mostró a favor de su utilización por los grupos de riesgo. Se
han evaluado tres tratamientos para la obesidad (dos médicos y uno
quirúrgico) y en los tres casos NICE concluyó que sólo debían utilizarse en
personas decididas a perder peso y con una respuesta adecuada al
tratamiento.
Apelaciones
Se han presentado 25 apelaciones a las 86 pautas (29%). No se admitieron 15
de ellas. De las 10 restantes, cinco resultaron en cambios relativamente
menores en la redacción de la guía. Pero cinco decisiones (interferón beta
en la esclerosis múltiple, fármacos para el cáncer colorrectal,
antigripales, hormona del crecimiento en adultos e inmunosupresión en
transplantes renales en adultos) se devolvieron al comité de evaluación para
que hicieran una nueva revisión. El proceso de apelación ha requerido que
NICE demuestre que ha sido comprehensivo en su examen de la evidencia y
consistente en la forma en que ha evaluado cada tema.
Discusión
Con su tasa actual de evaluaciones, unas 20 al año, NICE sólo puede estudiar
una minoría de los tratamientos nuevos y de los que se están utilizando en
este momento. Esto ocasionó que a finales de 2005 se anunciase que se iba a
acelerar el proceso de revisión [23]. Sin embargo, probablemente un proceso
más rápido sería bastante menos intensivo. La evaluación de tratamientos
farmacológicos para la esclerosis múltiple, por ejemplo, tomó gran parte de
los dos primeros años del NICE, y en la página web se encuentran 338
documentos sobre el tema. Finalmente se opuso al uso del interferón beta y
del acetato de glatiramer debido a su alto costo por QALY. A pesar de sus
considerables esfuerzos, entre los que se incluye la realización de
investigación adicional, NICE fue incapaz de identificar un subgrupo de
pacientes en los que estos fármacos pudieran tener un nivel más aceptable de
costo-efectividad. El hecho de que el gobierno interviniera posteriormente
con un plan de compra especial basado en un costo por QALY de £36.000 [21]
indicó que este nivel era aceptable para el gobierno, al menos para estos
fármacos.
En general, NICE tiene que juzgarse por su éxito en sobrevivir decisiones
polémicas. Su sistema de apelaciones ha impuesto consistencia y hasta el
momento ha evitado que los que interpusieron apelaciones los llevasen a
juicio. Aunque los clínicos temían, comprensiblemente, que se impusieran
restricciones, éstas han sido bastante raras. El NICE sigue sin
caracterizarse por dar una respuesta negativa, sino por decir “sí, pero”…
Agradecimientos: Agradezco a Amanda Burls, Andy Clegg, Rumoan
Dickson, Ruairidh Milne, Alec Miners, Mark Sculpher, Ken Stein, Rod Taylor y
Tom Walley por su ayuda en la clasificación de las pautas de NICE y a Carey
Hendron por su ayuda administrativa.
Colaboradores y fuentes de datos: JR es un economista de temas de
salud que ha contribuido a siete valoraciones tecnológicas para el NICE.
Conflicto de interés: Ninguno declarado.
Correspondencia a:
j.p.raftery@soton.ac.uk
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(regresa
a investigaciones) |