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ENTREVISTA
A LINDA STRAND, CREADORA DEL CONCEPTO DE “PHARMACEUTICAL CARE”
Editado de: Pedro Molina Porlán, Correo Farmacéutico (España),
6 de septiembre de 2004
ENTREVISTA
A JOSÉ LUIS VALVERDE, CATEDRÁTICO DE DERECHO FARMACÉUTICO Y PORTAVOZ DEL
PARLAMENTO EUROPEO EN LA AGENCIA EUROPEA DEL MEDICAMENTO
Editado de: Valvanera Valero, Correo
Farmacéutico, 13 de septiembre de 2004
ENTREVISTA
A MANUEL AMARILLA, PRESIDENTE DE EUROPEAN PHARMACEUTICAL LAW GROUP
Editado de Eupharlaw
ENTREVISTA
A SIMON WAIN-HOBSON: "VOLVEMOS A LAS VACUNAS ATENUADAS DE PASTEUR"
Rafael Pérez Ybarra, Diario Médico (España), 25 de octubre de
2004
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ENTREVISTA
A LINDA STRAND, CREADORA DEL CONCEPTO DE “PHARMACEUTICAL CARE”
Editado de: Pedro Molina Porlán, Correo Farmacéutico (España), 6
de septiembre de 2004
Catedrática de Farmacia de la Universidad de Minnesota, en EE.UU., Linda
Strand es, junto al profesor de la Universidad de la Florida Charles Hepler, la
gran impulsora teórica de lo que en su momento, en 1990, se bautizó como “pharmaceutical
care” -España lo ha llamado atención farmacéutica (AF)-, un concepto que
fue recibiendo de forma paulatina la bendición de la OMS, la Federación
Internacional de Farmacéuticos y las distintas organizaciones profesionales de
este colectivo en todo el mundo. Es coautora del libro El ejercicio de la
atención farmacéutica (Ed. McGraw-Hill, 1999) y ha publicado en revistas
en EE.UU. y Europa decenas de artículos con los resultados positivos de
diferentes estudios de puesta en práctica de esta actividad.
P: Usted explicó en 1999 que la AF era un tren en la estación a punto de
partir, de forma que el farmacéutico debía tomar la decisión de comprar o no
el billete. Cuatro años después, ¿dónde cree que está el tren? ¿Ve a la
profesión subiéndose a él?
R: No es fácil responder a esta cuestión. Y creo que lo será durante
algún tiempo. Aplicar la AF (así como enseñarla y desarrollar nuevas
prácticas) requiere cambios muy significativos en la profesión. De hecho, yo
no conozco ninguna otra que haya afrontado un cambio tan drástico y de manera
exitosa. Llevará varios años de práctica y de enseñanza conseguir que la AF
se desarrolle lo suficiente como para medir el grado de éxito logrado. Calculo
que pasarán otros diez años antes de que podamos hablar de cambios reales en
esta profesión.
P: ¿Cuál es la situación actual en su país?
R: Yo mido el desarrollo de la AF por el número de pacientes que han sido
tratados de forma protocolizada y han sido documentados en términos de PRM y
sus resultados. Esto ocurre en zonas aisladas de EE.UU. En Minnesota se ha
trabajado en AF con más de 25.000 pacientes hasta ahora. Sé de otros
farmacéuticos que han empezado, pero aún no tenemos documentación fiable de
cuántos o cómo... Para que el servicio se estandarice falta un cambio de
hábitos, y la profesión todavía es reticente a hacer lo que debe para
lograrlo.
P: Y mientras eso ocurre, ¿cree que es mejor que unos pocos hagan mucho o
que muchos se impliquen aunque sea en menor medida?
R: La atención al paciente no se puede hacer en pequeñas dosis. Para
cualificar una actuación como tal, el plan de asistencia y la evaluación
continua deben ser completas y estar documentadas. En Medicina y Enfermería
están establecidos unos estándares que no son negociables, que requieren un
proceso de pensamiento racional, valoraciones fáciles de entender, un plan de
atención y una continuidad hasta que se consigan los objetivos de la terapia.
Hasta que la Farmacia no siga este camino no será reconocida y recompensada
como una profesión de atención al paciente. Hay quien alerta de que si en
España no se consolida la AF, a medio plazo el modelo puede fracasar y verse
abocado a una liberalización.
P: ¿Cree que esta amenaza es real?
R: La AF triunfará. Es una manera racional de tomar decisiones sobre la
farmacoterapia, y la necesidad es tan grande que alguien la asumirá. No estoy
segura de que sean los farmacéuticos los que lo hagan, pero sí de que alguien
en el sistema de salud tendrá que hacerse cargo de esta responsabilidad.
P: Hay expertos que defienden que la AF no se generalizará hasta que no se
obligue realmente al farmacéutico a ofrecerla...
R: Una práctica profesional debe empezar por los propios profesionales. La
legislación, regulación o reembolso de esta actividad no harán por sí mismas
que se practique. En todo caso estas iniciativas pueden facilitar su expansión,
pero la profesión debe liderar el movimiento para que se haga realidad.
P: ¿Qué importancia tiene el diálogo institucional entre médicos y
farmacéuticos? ¿En qué medida ralentiza el desarrollo de la AF o lo
estimularía?
El cuidado de los pacientes es, digamos, un marcaje al hombre. Para hacer AF
cada farmacéutico debe comunicarse con el enfermo y con los otros cuidadores de
ese paciente (médicos, dentistas, enfermeras...). Cuando esto es una verdadera
rutina diaria podemos decir que hay comunicación. Muchas de las dudas y temores
que existen en torno a la AF se resolverían si los farmacéuticos empezaran a
incluirla en su rutina diaria.
P: Desde el nuevo Gobierno español se está apostando por la consolidación
del seguimiento farmacoterapéutico y por abordar los PRM como problema de salud
pública. Sin embargo, la realidad indica que aún hay muchos farmacéuticos que
no creen en esta tesis... ¿Qué les diría?
R: Que cuando tú haces AF descubres que uno de cada dos pacientes tiene
problemas farmacoterapéuticos que deberían resolverse inmediatamente. Y que
los PRM y su relación con graves problemas de salud -incluso mortalidad- no es
algo teórico ni un dilema profesional: es el dolor y el sufrimiento
experimentado por millones de pacientes todos los días. De modo que sólo si
los farmacéuticos se preocupan de eso aprenderán a ofrecer AF.
P: ¿Cuál es, a su juicio, la fórmula ideal para conseguir motivar a los
profesionales para que se lancen al ejercicio de la AF?
R: Será un proceso de autoselección. No es posible forzar a alguien a que
cuide a otro ser humano. Por este motivo hay que educar mejor al farmacéutico
en lo que es la AF, pero si éste decide no hacerla no habrá mucho que decir.
(principio de página...)
ENTREVISTA
A JOSÉ LUIS VALVERDE, CATEDRÁTICO DE DERECHO FARMACÉUTICO Y PORTAVOZ DEL
PARLAMENTO EUROPEO EN LA AGENCIA EUROPEA DEL MEDICAMENTO
Editado de: Valvanera Valero, Correo Farmacéutico,
13 de septiembre de 2004
Trayectoria académica: Catedrático de Derecho Farmacéutico en la
Facultad de Farmacia de Granada desde 1972, es Doctor en Farmacia y abogado,
titular Ad Personan de la Cátedra Jean Monnet de Derecho Comunitario y Director
del Centro Universitario Europeísta de Granada. Ha sido Decano de la Facultad
de Farmacia de Granada. Ha escrito 23 libros y ha dirigido 28 tesis doctorales.
Trayectoria política: Representante del Parlamento Europeo en el Consejo
de Administración de la Agencia Europea del
Medicamento (EMEA) desde 1999. Ha sido diputado del Parlamento Europeo por el
Partido Popular (1987-1999) y miembro de la Junta Directiva Nacional del PP
(1987-1999). Ha ejercido la vicepresidencia de la Comisión Nacional de Sanidad
y Coordinador Nacional de Política Farmacéutica del PP desde 1995 a 1999.
Actualmente, preside el Consejo Político provincial de Granada y es miembro del
Comité Ejecutivo Regional del PP andaluz.
P: ¿Cuándo nace su interés por los asuntos europeos y por la legislación
farmacéutica?
R: Desde mi ingreso en la Universidad de Granada un profesor joven de
Derecho Internacional, Manuel Díaz de Velasco, organizó unos seminarios sobre
la Comunidad Económica Europea. Cuando Díaz de Velasco se marchó a la
Universidad de Barcelona, me quedé encargado de ese seminario de estudios
europeos, que se transformó en Centro Universitario Europeísta de la
Universidad de Granada.
Fui también discípulo y primer alumno del profesor Suñé, que creó la
disciplina de la legislación farmacéutica y un seminario de historia y
legislación farmacéutica que luego dirigí. Tanto la vocación política a
favor de la UE como su seguimiento desde mi profesión de farmacéutico forman
parte de mis raíces académicas y personales.
P: ¿Cómo da el salto de la vida académica a la política?
R: Cuando llegó la vida política a España, la creación de los partidos,
Manuel Fraga estaba organizando Alianza Popular (AP) y, al pasar por Granada,
contactó con varios profesores universitarios, entre los que me encontraba.
Seguí colaborando en tareas de formación política del partido en derecho
comunitario y política comunitaria europea. Cuando llegan las primeras
elecciones al Parlamento Europeo en 1987 Fraga tuvo la atención de proponerme
acompañarle en listas. Para mí fue un honor y orgullo, y así combinaba mi
vocación europeísta y mi actividad académica, con poder realizar el sueño de
todo europeísta de participar activamente en la construcción europea.
P: ¿Cuál ha sido su aportación de más peso en esta tarea?
R: Pude estar doce años intensamente dedicado a la vida parlamentaria.
Durante mucho tiempo fui el único farmacéutico en la Cámara y conseguí el
apoyo y confianza de mis compañeros. Fui ponente de la mayoría de
modificaciones de la legislación farmacéutica, incluido el reglamento de
creación de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA), mi aportación más
importante a la legislación comunitaria. Fue un debate amplio y muy profundo,
porque era institución corazón de todo el sistema, y le dediqué bastante
atención.
Y cuando dejé el Parlamento fue muy satisfactorio que mis antiguos
compañeros se acordaran de mí para que representase a la Cámara en el Consejo
de Administración de la EMEA, sirviendo de interrelación entre ambas
instituciones, porque es un trabajo muy bonito. Se está haciendo un esfuerzo de
armonización entre EE.UU., Japón y Europa en el ámbito del medicamento que es
muy interesante y que persigue el objetivo que siempre ha tenido el derecho
farmacéutico: su vertiente internacional. El objetivo del medicamento es el
hombre y por tanto la regulación de ese producto, tan importante y especial,
tiene que responder a las necesidades de las personas de todos los países por
encima de pequeñas particularidades de la legislación en cada país, que no
tienen mucho sentido.
P: La nueva directiva de medicamentos, ¿ha respondido a las exigencias de la
Europa ampliada?
R: La directiva aprobada responde perfectamente a las necesidades que había
en mejora de procedimientos, farmacovigilancia, en definitiva, de todo el
sistema. Pero continúa subsistiendo el precepto tradicional que distorsiona el
sector de que las competencias de fijación de precios de los medicamentos y de
selección de medicamentos para los sistemas de seguridad social siguen siendo
nacionales. Entonces llegamos a un contrasentido: se ha hecho un gran avance
para tener un solo sistema de registro, incluso autorizaciones que son válidas
para toda la UE, y nos encontramos que el mercado sigue fraccionado porque los
precios son diferentes en cada uno de los países.
Esa es la gran contradicción del Estatuto Jurídico del Medicamento en
Europa que hay que superar. Porque si no se supera no se puede hablar de mercado
único de medicamentos, y posiblemente sea la única mercancía de la UE que no
responde al objetivo general de los tratados de libre circulación de
mercancías, personas y capitales.
Al existir esta gran contradicción, se ha producido el fenómeno aberrante
de las importaciones paralelas, que, si significan algo, es precisamente la
señal de alarma de que no existe un auténtico mercado interior, y por eso se
intenta contrarrestar con este fenómeno que es como un sarpullido del sistema.
P: ¿Cómo se puede solucionar esta contradicción? ¿Se puede pretender la
unificación de precios con diferentes sistemas de salud?
R: El desafío de los gobiernos es estudiar una fórmula y encontrar un
acuerdo para ver cómo se puede llegar a un precio europeo del medicamento,
independientemente de quién financie qué, que son problemas distintos. Hay que
separar los problemas industriales, los problemas de precios, de los problemas
de la seguridad social y sanitarios que conlleva el medicamento. La única
política sanitaria que están haciendo prácticamente todos los gobiernos
europeos es con relación al precio y se están olvidando mucho las otras
palancas que hay para hacer una política coherente del medicamento, como la
adecuación de la prescripción al diagnóstico.
No se entiende cómo los gobiernos, al regular la receta médica, no han
establecido ya la obligatoriedad de que en ella figure el diagnóstico o la
indicación diagnóstica y después la prescripción.
Es la única forma de estudiar la racionalidad del sistema y exigir
responsabilidades profesionales. Los ministerios de Sanidad tienen también que
afrontar una política que favorezca la innovación en el ámbito del
medicamento, porque la innovación es la pieza clave de toda política
farmacéutica.
Para que haya innovación tiene que haber inversión. La Europa que fuera
primera potencia industrial farmacéutica del mundo ha perdido competitividad en
los últimos 20 años. Ése es un elemento que debería tener muy preocupado a
los gobiernos para ver qué política sanitaria, económica, industrial y de
investigación estamos realizando. Con promover sólo y exclusivamente una
política de copias no se va a resolver absolutamente nada.
P: ¿Y el argumento de que la innovación es cara para la factura
farmacéutica? ¿Se están utilizando bien las novedades terapéuticas?
R: La innovación es la única herramienta eficaz para que bajen o, por lo
menos, para que se contenga el aumento de los presupuestos sanitarios. Trae el
progreso terapéutico y si hay progreso terapéutico, se afronta la curación de
las enfermedades y, por tanto, el coste social de las enfermedades disminuye. El
gasto sanitario no se puede considerar sólo como gasto, es una inversión en
salud.
Es una inversión económica: jornadas de puestos de trabajo que no se
pierden. Los ciudadanos españoles podemos estar contentos de que tenemos acceso
a casi todas las posibilidades terapéuticas del mercado y en un espacio de
tiempo más corto que en otros países. El problema está en diseñar políticas
de fondo coherentes y concordantes para el objetivo último de buena
utilización del medicamento.
Estamos usando unas armas muy específicas para tratar patologías en las que
podríamos utilizar otras más tradicionales muchísimo mejor. Y no puede haber
una política de precios olvidándonos de otros temas, incluida la formación y
responsabilidad del paciente, que también forma parte de la cadena de
ineficacia de utilización de medicamentos, porque si no sigue las pautas
adecuadas que le marca el médico se produce una distorsión en el uso del
medicamento.
P: El copago, ¿tiene cabida en este sistema en reforma?
R: Siempre existe la tendencia de intentar pasar los gastos del sistema de
Seguridad Social a los ciudadanos. Se puede considerar que es una ruptura del
principio de solidaridad. Y siempre hay grupos que están hablando del copago
como panacea. Eso no es una política sanitaria, porque la política sanitaria
se preocupa de forma integral de los intereses de los ciudadanos, tanto a
título individual como colectivo. Son políticas que intentan enmascarar el
auténtico problema. El responsable de la prescripción no es el ciudadano, sino
el médico. Si hay buena prescripción (que se adecue el diagnóstico con la
indicación terapéutica del fármaco prescrito) y el paciente cumplimenta las
pautas terapéuticas, habrá un uso adecuado del medicamento y menos gasto y
más eficacia. Lo que no cabe es la posibilidad de que con medidas económicas
se resuelvan problemas sanitarios.
(principio de página...)
ENTREVISTA
A MANUEL AMARILLA, PRESIDENTE DE EUROPEAN PHARMACEUTICAL LAW GROUP
Editado de Eupharlaw
P: ¿Qué es European Pharmaceutical Law Group?
R: Es una sociedad jurídica de carácter privado, pero con un objeto de
naturaleza pública. Pretende, esencialmente, contribuir al desarrollo y
autonomía del Derecho Farmacéutico Europeo, en interés de fomentar su nivel
de conocimiento por parte del ciudadano de la Unión Europea.
P: ¿Por qué se creó?
R: Tras mi etapa como Presidente de la Asociación Española de Derecho
Farmacéutico (ASEDEF), un grupo de abogados observamos la necesidad de crear un
foro de debate práctico de ámbito europeo y, por lo tanto, internacional,
sobre cuestiones básicas relacionadas con la vida futura del medicamento, que
deben ser expuestas a la opinión pública, y así, participar todos de forma
más efectiva y real en el moderno desarrollo del principio de autonomía de la
voluntad del ciudadano del siglo XXI, en esta materia tan específica del
Derecho.
P:¿Qué tipo de actividades desarrollan con este objeto?
R: Estamos creando Grupos de Trabajo sobre temas de vanguardia en el sector
farmacéutico, que tengan verdadera trascendencia para la vida y salud pública
de los ciudadanos europeos.
Por otro lado, propondremos a través de un Grupo de Expertos (tanto españoles
como del resto de Estados Miembros) las reformas legislativas necesarias, con
objeto de que el medicamento adquiera una nueva dimensión jurídica, más
acorde con la realidad del momento en que vivimos.
Participamos en todo tipo de Congresos y Foros donde se nos dé la oportunidad
de exponer nuestras ideas sobre todas las cuestiones jurídicas relacionadas con
este ámbito, siendo nuestra intención dar una visión multidisciplinar de las
mismas.
P: ¿Cuál es el perfil de los profesionales que colaboran con Eupharlaw?
R: Todo aquel profesional europeo o, incluso, externo a este ámbito, que
tenga algo significativo que aportar, relacionado directa o indirectamente con
el medicamento en sus múltiples facetas.
Nuestros colaboradores son profesionales del sector farmacéutico que ya han
acreditado su calidad humana y profesional, dispuestos a participar en European
Pharmaceutical Law Group con este objetivo, pero estamos abiertos a trabajar con
todo aquel que comience a destacar en esta línea.
En definitiva, el 1er. Grupo Europeo de Derecho Farmacéutico cuenta con un
núcleo básico de profesionales que avalan el proyecto con su presencia, y que
son el pilar de su desarrollo, en el cual se incorporarán de forma continua
personas interesadas y cualificadas para contribuir a la evolución del Derecho
Farmacéutico Europeo.
P: ¿Qué tipo de influencia piensa Ud. que tienen las opiniones y trabajos
de Eupharlaw en las instituciones y organizaciones farmacéuticas europeas?
R: Creo que, en un principio, el realismo y la prudencia se imponen, por lo
que esto se verá al andar el camino, pero nuestro objetivo último es llegar a
ser un verdadero referente en el Sector Farmacéutico Europeo.
En este ámbito, tanto a nivel español como europeo, habrá de producirse una
verdadera transformación, para acercarse al ciudadano y a su realidad.
Cualquier cuestión que tenga trascendencia respecto al medicamento, y sea
útil para el ciudadano europeo del siglo XXI debe poder tratarse en un
auténtico y efectivo foro de debate.
Por otro lado, también debe empezar a aceptarse que toda pretensión lícita de
cualquier agente de los que intervienen en la cadena de vida del medicamento
puede ser expuesta y debatida legítimamente ante los demás.
P: ¿Por tanto, serán un lobby o grupo de presión y debate?
R: Sí, pero sin ningún interés concreto. En cada momento, defenderemos
nuestra postura o la de otros, desde la independencia y objetividad, a fin de
que un sector tan privilegiado pero arcaico en muchos aspectos, evolucione y se
adapte a la nueva realidad en que vivimos y trabajamos.
P: ¿Cómo aborda Eupharlaw las nuevas cuestiones que van surgiendo en el
sector?
R: Intentaremos que los futuros problemas, que aparecerán, se solucionen
gracias a una mejor Información Terapéutica, y con ello, probablemente se
evite o retrase, al menos, la judicialización del mundo farmacéutico que se
nos viene encima. Eso sí, para ello tendrán que colaborar todos los agentes
implicados, así como subsanarse los vacíos legales existentes.
(principio de página...)
ENTREVISTA
A SIMON WAIN-HOBSON: "VOLVEMOS A LAS VACUNAS ATENUADAS DE PASTEUR"
Rafael Pérez Ybarra, Diario Médico (España), 25 de octubre de 2004
Todavía recuerda Simon Wain-Hobson que cuando Luc Montagnier publicó el
descubrimiento del VIH como el agente responsable del sida se pensó que sería
fácil diseñar una vacuna efectiva. Ahora, más de 20 años después, este
experto del Instituto Pasteur de París (Francia), trata de no dar un mensaje
pesimista y presenta algunos datos basados en el empleo de una vía nueva y
vieja a la vez: las vacunas vivas atenuadas.
Quince años lleva Simon Wain-Hobson tratando de encontrar una buena idea que
permita diseñar una vacuna eficaz contra el VIH. "En todo este tiempo, y a
pesar de los múltiples esfuerzos, sólo hemos cosechado resultados
desesperanzadores", confiesa el Director de la Unidad de Retrovirología
Molecular del Instituto Pasteur de París, en Francia, que ha estado en Madrid
participando en un ciclo de conferencias organizadas por el Museo Cosmocaixa y
donde ha presentando los primeros datos sobre una nueva aproximación
inmunológica frente al VIH.
P: ¿Hacia dónde se deben dirigir los esfuerzos en la búsqueda de una
vacuna?
R: Estamos volviendo a las vacunas vivas atenuadas. Hasta ahora ha habido dos
ensayos importantes en fase III, pero ninguno ha arrojado resultados positivos;
se han probado múltiples abordajes y no hemos conseguido nada positivo... Ahora
estamos trabajando con vacunas vivas atenuadas en simios; sabemos que si
producimos este tipo de compuestos podemos conseguir un control de la cepa
patogénica en el momento de provocar la infección en los animales. Esto nos
muestra que sí hay forma de inducir buenas respuestas inmunológicas.
Sin embargo, esta estrategia no ha recibido de momento suficiente atención;
hasta hace seis meses nadie había considerado esta vía, decían que nunca se
iba a conseguir una vacuna viva atenuada contra el VIH. Ahora se está
produciendo un cambio, aunque quizá la razón sea que no hay ninguna otra buena
noticia en ninguna otra parte.
P: ¿En qué tipo de compuesto trabaja?
R: Estamos investigando en vacunas atenuadas y hemos logrado las cepas de virus
de inmunodeficiencia del simio (VIS) más atenuadas que se han hecho jamás.
Sabemos que el virus atenuado ofrece muy buena protección contra la
provocación del virus patogénico, pero se muestra incapaz a la hora de detener
la infección.
Ahora queremos producir una cepa de virus atenuado que no se integre en el
cromosoma (el VIH es un retrovirus que introduce su ADN en el ADN cromosómico);
es posible, creo, pero necesitamos trabajar más para asegurar los resultados.
Si superamos esta situación, es probable que se haya salvado el obstáculo más
importante en los virus atenuados. Pero el VIH es muy listo, lo más seguro sea
que nos encontremos con más contratiempos, como siempre, pero hay que seguir
adelante, paso a paso.
P: ¿Esta vuelta a las vacunas atenuadas se debe a que todas las demás
aproximaciones han fracasado?
R: Si pudiéramos tener éxito con un virus no atenuado estaríamos mucho
más contentos. Sin embargo, después de 15 años no tenemos nada; así que creo
que deberíamos invertir más, pero sin abandonar otras vías.
P: ¿Existen otras alternativas viables?
R: En la última reunión de vacunas celebrada en Lausana se presentaron
muchas ideas nuevas, diferentes. No sabemos si tendrán éxito, pero son nuevas
y merece la pena probar. Debemos llevar cada idea hasta sus últimas
consecuencias para estar seguros de si son un fracaso o un éxito.
P: Algunos críticos aducen que hay demasiados ensayos y que los esfuerzos
están diversificados. ¿Se debería trabajar de una forma más globalizada y
menos individualista?
R: Hace diez años la OMS solicitó 2.000 millones de dólares para frenar
las nuevas infecciones en un 50 por ciento; ahora se calcula que harán falta
15.000 ó 20.000 millones. Aunque es en parte cierto, hay demasiados productos
que no van a llegar a ningún lado, pero se debe a que no sabemos qué hacer. Si
tuviéramos algo que fuera prometedor se abandonarían todos los proyectos
ineficaces en diez segundos. Lo que pasa es que carecemos de ideas nuevas y
buenas.
P: ¿Hay que seguir investigando aun sabiendo que no es el camino correcto?
R: Hay que hacer algo. Llevo 20 años trabajando con el virus y la
verdad es que no es muy divertido, no podemos pararnos. Desde un punto de vista
moral tenemos que seguir investigando, aunque hay que tener un cierto grado de
esquizofrenia para desarrollar una vacuna contra el VIH sabiendo que casi
seguramente no vamos a tener éxito.
P: ¿Es posible que haya que abandonar el concepto clásico de vacunas y
apostar por otras menos protectoras?
R: Hasta ahora ni siquiera hemos sido capaces de obtener una que proteja un
10%; cuando tengamos algo que confiera un 30 ó un 40% de protección estaremos
encantados, porque de alguna manera será el camino correcto.
Situación descompensada
"Cualquier infección es como una carrera entre el sistema inmune y el
virus: el virus quiere multiplicarse y el sistema inmune desea detenerle. De
alguna manera se trata de un equilibrio entre dos fuerzas: en el caso del VIH,
la balanza siempre se inclina a favor del virus". Simon Wain-Hobson explica
que, en su opinión, no es la variabilidad genética del VIH el principal
obstáculo en la consecución de una vacuna. "Existen tres razones
fundamentales que explican nuestra incapacidad en la obtención de un compuesto
efectivo. En primer lugar, sabemos que los anticuerpos no son eficientes con la
infección del VIH; además, la afinidad del virus con la célula del huésped
es más fuerte que la de los anticuerpos para luchar contra el virus; si ponemos
una célula, un virus y un anticuerpo juntos, ganan el virus con la célula,
algo muy poco habitual entre los virus. Por último, la inmunidad celular añade
otro problema: el VIH es muy listo y se integra en los linfocitos T memoria, de
forma que, cuando éstos se encuentran en estado latente, el virus no se
replica, por lo que el sistema inmune no lo detecta y, por tanto, no lo
elimina".
(principio de página...)
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